Unos días relajantes en cualquier destino de playa son el sueño de cualquiera para sus vacaciones. Pero, si vamos a viajar en auto hasta el destino, no podemos olvidar que tanto la carrocería, como los bajos e incluso el interior se pueden resentir debido a la arena, el salitre y las altas temperaturas.
Vacaciones playeras y la forma de cuidar tu auto
Los insectos también hacen lo suyo
En las zonas de playa, el clima tiene otra incidencia en el vehículo y puede deteriorar el exterior con mayor facilidad. El salitre provoca daño por la corrosión natural y el “efecto lija” de la arena se combina con el sol y el viento.
A esto se suma un extra producto del viaje en ruta: los ácidos de los restos de insectos resultan dañinos para la pintura, así como los excrementos de las aves. Por todo esto no está de más tomar algunas medidas preventivas tanto durante los días de vacaciones como al retornar a casa.

No culpes a la playa…
La playa es uno de los destinos preferidos de los mendocinos en verano, e ir en auto es sin dudas, una comodidad, aunque también tiene sus inconvenientes: la arena que se acumula dentro del coche puede ocasionar daños si no se limpia correctamente.
Lo más común es intentar limpiarla rápido con un trapo húmedo, pero la mejor forma es utilizar una aspiradora de mano para evitar la abrasión, ya que al ser ásperos los granos pueden rayar la tapicería, desgastar el material de los asientos o incluso dañar otras superficies delicadas.
Como medida básica antes de subir al auto, sacudir las toallas y limpiar bien los pies. Esto no solo ayuda a proteger los interiores, sino también componentes sensibles como los conductos de ventilación.

La sal, esa enemiga
El salitre es un mineral presente en las zonas costeras que favorece la corrosión. Entre otras cosas, puede carcomer la carrocería, dañar los elementos metálicos e incluso afectar al motor.
Para eliminarlo, lo más recomendable es utilizar agua y jabón a presión y una esponja, teniendo especial cuidado en las ruedas, llantas y neumáticos. También es posible usar un desengrasante, que sirve para ablandar la sal y retirarla más fácilmente.

A pleno sol
Al estacionar en zonas costeras, lo ideal es evitar hacerlo de frente al mar y dejar el auto “de cola”, buscando en lo posible espacios con sombra.
Una opción práctica es colocar parasoles en el parabrisas y la luneta trasera para evitar que el sol sobrecaliente el interior del auto, donde hay muchas superficies plásticas y de goma que no están preparadas para temperaturas tan elevadas.
Utilizar alfombrillas de repuesto y poner fundas a los asientos son algunas medidas preventivas simples. Tampoco está de más considerar la compra de un cobertor, si el auto se va a dejar estacionado a la intemperie por largas horas en un lugar de playa.
¿Cuándo y cómo lavar el vehículo?
Lo más recomendable es que al salir en el viaje de vacaciones tener el auto recién lavado y lavarlo apenas se llega a destino.

Durante la estadía, en lo posible lavarlo al menos una vez por semana, ya que cuantos más días pasen más difícil será retirar la suciedad depositada. Esto se debe hacer con abundante agua a presión, sin utilizar ningún tipo de cepillo duro.
Al regreso, es conveniente realizar un lavado profundo a con agua presión y jabón neutro que incluya las partes bajas, utilizando algún producto desengrasante fuerte para retirar todos los restos de salitre, arena y bichos, y evitar corrosión en el futuro. También se puede aplicar una capa de cera protectora.

Lo más recomendable es que este lavado “post vacaciones” no se haga en casa, sino llevar el vehículo a un lavadero donde se lo pueda elevar para llegar a las partes bajas y la carrocería con buena presión. De este modo, se evitará arrastrar la suciedad y generar las clásicas rayaduras conocidas como “tela de araña”.
Tip adicional: al regresar de las vacaciones es conveniente realizar un chequeo general de los filtros del vehículo.



