La esperada visita del papa León XIV a Argentina también tendrá detrás una particular operación logística en torno al vehículo que utilizará. Según se confirmó en los últimos días, una Toyota Hilux fabricada en el país será total y especialmente adaptada para acompañar los traslados del Pontífice. El famoso Papamóvil.
Sin embargo, todavía no trascendieron los detalles precisos sobre el nivel de protección ni sobre la configuración definitiva que tendrá la pick-up. En cuanto a esto último, la preparación del vehículo debe realizarse bajo los lineamientos establecidos por el Vaticano.
Eso será coordinado entre la Iglesia argentina y los organismos encargados de la seguridad nacional. El objetivo es que la unidad tenga las condiciones necesarias para proteger al papa con una configuración que permita mantener el contacto visual con los fieles.
Papamóvil: qué debe tener la Hilux
Entre los principales requisitos aparecen cuatro aspectos. El primero es una visibilidad amplia durante los encuentros pastorales, seguido por un funcionamiento adecuado para circular a velocidades reducidas. El punto siguiente es sobre las condiciones de seguridad estructural y protección. Finalmente, cumplir las normas protocolares que identifican a este tipo de vehículos.
Según informaron, la Secretaría de Estado del Vaticano y la Conferencia Episcopal argentina intervienen en la definición de las características que tendrá la Hilux. A partir de esas pautas se establece cómo debe ser adaptada la camioneta, pero buena parte de sus especificaciones todavía no fueron difundidas.

Respaldo a la industria local
La historia de los Papamóviles muestra que durante décadas cada país recurría a soluciones propias. En las visitas de Juan Pablo II a Argentina, durante la década de 1980, se utilizaron vehículos basados en modelos como la Renault Trafic, la Ford F-350 y la Chevrolet C-10.
Esas unidades sumaban estructuras elevadas y sectores abiertos para permitir que el papa pudiera ser visto por la multitud. Sin embargo, las características cambiaban según cada adaptación, a diferencia del esquema actual, que contempla una mayor coordinación y supervisión por parte del Vaticano.
Otra particularidad del protocolo es que la adaptación se realiza en el país anfitrión. Esto permite facilitar el control técnico del vehículo. Al mismo tiempo, involucrar a la industria local en la preparación. Además, durante las giras papales suele contemplarse la construcción de más de una unidad.
La Hilux argentina destinada a León XIV deberá, de esta manera, combinar requerimientos de seguridad, funcionamiento y protocolo.




